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CÓMO AFRONTAR ORTOMOLECULARMENTE EL SÍNDROME
PREMENSTRUAL
El llamado Síndrome Premenstrual es un estado caracterizado por un
conjunto de síntomas recurrentes que se desarrollan entre 7 y 14 días antes
de la menstruación, es decir, entre la ovulación y la menstruación. Se han
detectado más de 150 síntomas que pueden ser físicos, conductuales o
psicológicos que incluyen desde trastornos emocionales como nerviosismo,
cambios de humor y depresión hasta problemas gastrointestinales como
hinchazón de estómago y estreñimiento. También son habituales los dolores de
cabeza y espalda, la retención de líquidos, la fatiga y las molestias e
hinchazón en los senos. Se debe a diversos factores -físicos, psíquicos y
bioquímicos- y se calcula que afecta a una de cada tres mujeres con edades
comprendidas entre 20 y 40 años. Como luego veremos algunas razones de este
síndrome están perfectamente documentadas pero no todas. Como tampoco porqué
algunas mujeres pueden experimentar un síndrome premenstrual más intenso que
otras.
El tipo de síntomas y su intensidad puede variar considerablemente de una
mujer a otra y de un ciclo a otro. En muchas mujeres los síntomas son
significativos pero de corta duración y no resultan invalidantes; en otras,
sin embargo, su intensidad es significativa.
Los síntomas relacionados con la conducta son la alteración del humor,
irritabilidad, nerviosismo, falta de control, agitación, ira, insomnio,
dificultad de concentración, letargo, depresión, hostilidad, comportamiento
agresivo, aumento de la ansiedad, cambios en la libido y fatiga intensa.
Los síntomas relacionados con la retención de líquidos son edema, aumento
transitorio de peso, oliguria y tensión y dolor mamarios.
Los síntomas neurológicos y vasculares incluyen cefalea, vértigo,
síncopes, parestesias en las extremidades, facilidad en la aparición de
hematomas y palpitaciones cardíacas. La epilepsia puede agravarse.
Los síntomas gastrointestinales incluyen estreñimiento, náuseas, cambios
en el apetito, cólicos abdominales, diarreas, dispepsias o vómitos.
Puede haber también pesadez o presión pélvica y dolor de espalda. Y pueden
surgir problemas de la piel como acné, neurodermatitis y, en ocasiones,
agravamiento de otros trastornos cutáneos. Los problemas respiratorios y
oculares pueden empeorar. Es posible que aparezcan también herpes
recurrentes u otras patologías como consecuencia de una depresión en la
función inmune.
En fin, a pesar de que los síntomas son muy variados aparecen modelos
hormonales comunes a todas las mujeres que lo sufren como son:
Niveles elevados de prolactina (hormona relacionada con la lactancia).
Entre los 5 y 10 días anteriores a la menstruación se ven incrementados
los niveles plasmáticos de estrógenos (hormonas sintetizadas en el ovario y
responsables del desarrollo y mantenimiento de las estructuras reproductoras
de la mujer) y disminuidos los niveles plasmáticos de progesterona (hormona
responsable de la preparación del endometrio para la implantación del óvulo
fecundado).
Entre el 6º y 9º día anteriores a la menstruación aumentan los niveles de
la hormona foliculoestimulante (hormona excretada por el lóbulo anterior de
la pituitaria y responsable de la maduración del óvulo).
LOS SÍNTOMAS EN FUNCIÓN DE LAS CAUSAS
Vamos ahora a clasificar los síntomas del Síndrome Premenstrual en función
de sus causas con el fin de poder abordar mejor los diferentes tratamientos:
Síndrome Premenstrual A (SPM-A).
Es el cuadro más frecuente y en el que predominan los síntomas emocionales
como ansiedad intensa, irritabilidad, tensión nerviosa, alteraciones del
comportamiento y del estado de ánimo. Su desencadenamiento está bien
documentado y se atribuye a una producción excesiva de estrógenos y
deficiente de progesterona en la etapa premenstrual. Así, el exceso de
estrógenos trae como consecuencia una alteración de los niveles de
neurotransmisores.
Las mujeres que pertenecen a este subgrupo tienen niveles altos de
adrenalina, noradrenalina y serotonina con unos niveles bajos de dopamina y
feniletilamina. La adrenalina es responsable de los estados de ansiedad, la
noradrenalina genera irritabilidad y agresividad, y los niveles elevados de
serotonina producen nerviosismo, palpitaciones y dificultad para la
concentración. Por otro lado, la dopamina -que en este caso mantiene unos
niveles bajos- es la encargada de inducir a la relajación y contrarrestar
los efectos de los demás neurotransmisores. Además los estrógenos tienen
capacidad para incapacitar la actividad de la vitamina B6 y, por tanto,
impedir la síntesis de serotonina, responsable de la estabilidad del estado
de ánimo.
Los bajos niveles de progesterona son responsables de inhibir la actividad
del neurotransmisor GABA (Ácido Gamma Aminobutírico), una sustancia que
facilita la relajación y el sueño. Esto se produce porque la progesterona se
convierte en pregnenolona, componente conocido como un neuroesteroide que es
esencial para potenciar los efectos del GABA.
Síndrome Premenstrual H (SPM-H).
Es la segunda mas frecuente y se caracteriza porque las pacientes presentan
alteraciones del metabolismo hídrico cuyas características más destacables
son la edematización -sobre todo en piernas, cara y manos-, dolores
abdominales, aumento de peso y mastalgias.
Su etiología está asociada a un incremento del nivel plasmático de
aldosterona que lleva a una retención de sodio a nivel extracelular. El
control en la secreción de aldosterona está en manos de dos sustancias, la
angiotensina II y la hormona adrenocorticotrópica (ACTH). Ambas aumentarán
su actividad como respuesta al estrés y a unos niveles elevados de
serotonina. Por otro lado, la deficiencia de dopamina y magnesio y el abuso
de azúcar refinado también están directamente relacionados con la retención
de sodio y agua.
Síndrome Premenstrual C (SPM-C).
En este subgrupo predominan síntomas como la cefalea, el aumento de
apetito, el deseo incontrolado de ingerir alimentos dulces, la fatiga y las
palpitaciones.
Las causas se pueden atribuir a unos niveles bajos de vitaminas B6, C y
niacina y minerales como el magnesio y el zinc así como un aumento de la
respuesta insulínica a la glucosa, una deficiencia pancreática y una
inhibición de prostaglandinas de tipo PGE1 (encargadas de inhibir la
secreción de insulina). Todas estas sustancias pueden verse disminuidas con
la ingesta de grasas saturadas, ácidos grasos trans, alcohol y un incremento
de las hormonas suprarrenales. El Ácido Araquidónico presente en las grasas
contrarresta la síntesis de PGE1 de tipo antiinflamatorio con la producción
de PGF-alfa y PGE2 de tipo inflamatorio.
Síndrome Premenstrual D (SPM-D).
Es la manifestación menos frecuente. La sintomatología que presenta es
depresión, insomnio, etc. El responsable de esta situación es una
disminución en los niveles de estrógenos (al contrario de lo que sucede en
el Síndrome Premenstrual A) causado por el estrés o la secreción de
andrógenos o de progesterona a nivel suprarrenal lo que provoca una
degradación de los neurotransmisores.
Unos niveles altos de plomo son capaces de bloquear la unión de los
estrógenos a sus receptores. Y la deficiencia de magnesio provoca una mayor
absorción de plomo.
Hay otros síntomas que, con carácter general, pueden afectar a cualquier
subgrupo:
Desequilibrio Calcio/Magnesio.
Sus niveles varían considerablemente durante el ciclo menstrual. El calcio
y el magnesio afectan a la transmisión entre las células nerviosas y la
apertura y cierre de vasos sanguíneos, funciones que pueden incidir en el
desarrollo de los síntomas del Síndrome Premenstrual H.
Sistema hipotalámico-pituitario-adrenal (HPA).
La respuesta frente al estrés está regulada en la parte del cerebro llamada
Sistema Hipotalámico-Pituitario-Adrenal (HPA). Tras una situación estresante
se liberan ciertos neurotransmisores como la dopamina, la norepinefrina y la
epinefrina (adrenalina). Estos compuestos químicos inician la liberación de
hormonas esteroideas conocidas como glucocorticoides que, a su vez producen
cortisol, la hormona primaria del estrés. El cortisol afecta a todos los
sistemas del cuerpo y los niveles bajos están asociados con la depresión.
Otros factores.
Existen ciertos péptidos y otras hormonas que varían durante el ciclo
menstrual entre las mujeres con y sin Síndrome Premenstrual. Estas
sustancias incluyen la arginina, la vasopresina -que afecta a la retención
de agua- y un péptido natriurético atrial (PNA) que incrementa la
eliminación de sodio. Algunos síntomas del Síndrome Premenstrual -en
especial el dolor de pecho- pueden estar causados por niveles excesivos de
prolactina, una hormona producida por la glándula pituitaria que estimula
las glándulas mamarias.
RECOMENDACIONES GENERALES
Está demostrado que las pacientes que sufren el Síndrome Premenstrual A
ingieren muchos más derivados lácteos y azúcares refinados que las de otros
subgrupos. Téngase en cuenta ya que el consumo excesivo de estas sustancias
limita también la absorción del magnesio.
En los casos de Síndrome Premenstrual A deberá limitarse igualmente la
ingesta de carbohidratos ya que disminuyen el aclaramiento hepático del
estradiol. Sin embargo, una dieta rica en proteínas vegetales produce el
efecto contrario. De ahí que las mujeres vegetarianas excreten de dos a tres
veces mas estrógenos que las no vegetarianas; la explicación la encontramos
en la flora bacteriana de estas últimas.
Evite una alimentación desequilibrada con carencias globales y, más
concretamente, de proteínas, ácidos grasos, vitaminas y minerales.
No ingiera grasas saturadas ni la llamada comida basura.
Elimine de la alimentación las carnes rojas y los lácteos.
Limite la ingesta de tabaco y alcohol.
Evite las metil-xantinas presentes en el café, el té y el chocolate.
Sustituya el azúcar y las harinas refinadas por azúcares y harinas
completos.
Aumente el consumo de alimentos ricos en fibra.
Reduzca la cantidad de sal en la dieta.
Elimine la ingesta de ácidos grasos trans.
Realice ejercicio con regularidad ya que eso libera hormonas antiestrés.
Descanse bien. Es importante tener un sueño reparador.
ALIMENTOS ADECUADOS
Aguacates. Ricos en AGE omega-6, vitamina E y vitamina B6.
Anacardos. Por su riqueza en magnesio.
Cereales integrales. Contienen fibra, triptófano y vitaminas del grupo B.
Fibra. Contenida en los vegetales, frutas, cereales integrales,
hortalizas y legumbres.
Frutos secos, aceites de semillas y de pescado. Ricos en omega-3 y
omega-6.
Ñame, soja y derivados. Contienen isoflavonas que regulan el ciclo
menstrual.
COMPLEMENTACIÓN
Ácidos grasos omega-3 y omega-6. Precursores de sustancias
antiinflamatorias. En especial el Ácido Gamma-Linolénico (GLA) se utiliza de
forma específica para el Síndrome Premenstrual C ya que estimula la síntesis
de PGE1 antiinflamatorias.
Betacaroteno. Es eficaz para reducir los síntomas si se toma durante la
segunda mitad del ciclo menstrual.
Bioflavonoides (Rutina, Quercitina, Hesperidina, etc.). Tienen una
conocida actividad antiinflamatoria. Calcio. Previene las fluctuaciones del
estado de ánimo y el dolor antes y durante el período menstrual. Las
pacientes afectadas de Síndrome Premenstrual A consumen mas calcio que
otras; además se ha evidenciado una elevada cantidad de este mineral en el
cabello lo que demuestra una clara alteración en el metabolismo de este
mineral. Considerando que la ingesta de calcio afecta a la absorción del
magnesio este último debe ser también suplementado a fin de evitar posible
alteraciones.
Complejo de vitaminas B. Ha quedado patente la relación entre la
deficiencia del complejo B, el Síndrome Premenstrual, los calambres y la
hemorragia menstrual excesiva.
Lactobacillus. Inhiben las enzimas de las bacterias fecales que
transforman los estrógenos en sus formas tóxicas.
L-Triptófano. Interviene en la producción de serotonina y mejora la
irritabilidad, la depresión y los cambios de humor de manera significativa.
Magnesio. Su deficiencia puede producir los síntomas del Síndrome
Premenstrual. Se han encontrado niveles bajos de este mineral en mujeres que
lo sufren. Su deficiencia provoca alteraciones de tipo nervioso, dolores
inconcretos y generalizados, y una disminución del umbral del dolor. Una
deficiencia de este mineral a nivel intracelular provoca una depleción de
dopamina cerebral.
Se debe prestar especial atención a este mineral en el tratamiento del
Síndrome Premenstrual D ya que unos niveles incorrectos de esta sustancia
impiden la absorción de plomo que, como ya se ha comentado, tiene efectos
negativos sobre el estrógeno.
Vitamina B1. Alivia los dolores menstruales.
Vitaminas B2 y B6. Reducen los síntomas del Síndrome Premenstrual. De
hecho se ha demostrado que el consumo de vitamina B6 es beneficioso en todos
los casos de Síndrome Premenstrual. La deficiencia de esta vitamina es
responsable de la disminución en la síntesis de dopamina. Deben tomarse
juntas pues una deficiencia de B2 impide convertir la B6 en su forma activa.
Vitamina C. Aumenta la biodisponibilidad de los estrógenos.
Vitamina E. Puede reducir las molestias en los senos. También se ha
demostrado su eficacia para disminuir la tensión nerviosa, la cefalea, la
fatiga, la depresión y la dificultad para conciliar el sueño. Se sabe además
que esta vitamina inhibe la formación de PGF-alfa y PGE2 por lo que es
crucial su utilización en el Síndrome Premenstrual C.
Zinc. Hay déficit de ella en los casos de amenorrea.
Bromelaina. Tiene actividad relajante sobre el músculo liso del útero.
(Recuerde que tanto el tratamiento a seguir como las dosis adecuadas debe
indicarlas un especialista de la salud y que este artículo sólo tiene
carácter orientativo e ilustrativo).
José Ramón Llorente
Fuente Discovery Salud
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