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¿Qué es la meditación? Esta es una pregunta cuya respuesta ha dado origen a
numerosos libros, manuales, descripciones, teorías, textos y conceptos. Existen
cientos de escuelas de meditación que utilizan la oración, la reflexión, la
devoción, la visualización y un sinfín de prácticas para tratar de sosegar y
concentrar la mente, pero el objetivo concreto de la meditación de la visión
penetrante (y de otras disciplinas afines) es el de aumentar nuestra comprensión
sobre el funcionamiento de la mente y del corazón. Pero este proceso de
comprensión solo puede iniciarse adiestrando la atención y aplicándola a
nosotros mismos. Desde este punto de vista, preguntar «¿qué es la meditación?»
equivaldría preguntar «¿qué es la mente?», «¿quién soy yo?» o «¿qué significa
estar vivo y ser libre?», preguntas, todas ellas, sobre la naturaleza de la vida
y de la muerte. Y la esencia de la meditación consiste en tratar de responder a
estas cuestiones desde nuestra propia experiencia mediante un proceso de
autodescubrimiento.
Descubrir la respuesta a todas estas preguntas es un proceso extraordinario.
De otro modo, nuestra vida discurrirá de una forma completamente automática. Son
muchas las personas que malgastan la vida dominados por la codicia, la
agresividad y el temor o corriendo en pos de la seguridad, el afecto, el poder,
el sexo, la riqueza, la salud, el placer o la fama, en un ciclo interminable de
búsqueda que el budismo denomina samsara. No es frecuente, sin embargo, que nos
tomemos el tiempo y la molestia de tratar de comprender el funcionamiento de
nuestra propia vida. Nacemos, envejecemos y finalmente morimos: gozamos,
sufrimos, dormimos y despertamos y todas estas acciones se suceden a gran
velocidad. La conciencia del sufrimiento implicado en el proceso de la
existencia llevó al Buda a cuestionarse en profundidad las causas que originan
el sufrimiento y la forma de liberarse de él. Esas fueron las preguntas que se
formuló el Buda, ese fue el punto de partida de su práctica y es por ello que
cada uno de nosotros debe descubrir su propio modo de plantearse estas mismas
preguntas. El objetivo de la meditación de la visión penetrante es llegar a
comprendernos a nosotros y a nuestra propia vida. La meditación, pues,
constituye, al mismo tiempo, un proceso de comprensión y de liberación.
Existen diferentes tipos de comprensión. Uno de ellos consiste en tratar de
comprender lo que han dicho otras personas. Podemos leer y acumular una enorme
cantidad de datos —procedentes incluso de maestros espirituales— y, si bien este
tipo de comprensión tiene cierta utilidad, sigue tratándose, no obstante, de la
experiencia de otra persona. Asimismo, puede resultar útil el consejo de una
persona sabia y experimentada que pueda confirmarnos si nos hallamos en el
camino correcto.
Nuestras propias consideraciones y reflexiones también pueden contribuir a
profundizar nuestra comprensión: «He reflexionado mucho sobre este punto y ahora
comprendo cómo funciona». El pensamiento también puede proporcionarnos una gran
cantidad de información pero ¿existe, acaso, un nivel de conocimiento más
profundo todavía? ¿Qué ocurre cuando empezamos a plantearnos preguntas
fundamentales sobre la vida?, preguntas tales como ¿qué es el amor? o ¿qué es la
libertad?, preguntas que no pueden ser contestadas mediante un conocimiento
meramente intelectual o de segunda mano. Uno de los descubrimientos realizados
por el Buda y por todos aquellos que, generación tras generación, han llevado a
la práctica estas enseñanzas, es que existe una respuesta para estas difíciles y
extraordinarias preguntas, pero esta solo puede originarse en el conocimiento
silencioso e intuitivo que se deriva del desarrollo de nuestra capacidad para
ver clara y directamente lo que ocurre.
¿Cómo empezar? Tradicionalmente se afirma que este conocimiento solo puede
madura si desarrollamos tres aspectos fundamentales de nuestro ser: el
fundamento de la conducta consciente, la estabilidad del corazón y la sabiduría
o claridad de visión.
—Jack Kornfield, Vipassana: el camino de la meditación interior
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