
MASAJE:
El masaje es una de las más antiguas y
sencillas formas de tratamiento, y una de
las terapias más utilizadas por personas .
Aunque hay diferentes técnicas de masaje,
tienden a tratar a la persona como una
unidad psicofísica, tratando de corregir
bloqueos energéticos, movilizar las zonas
aletargadas, corregir dolencias y reactivar
la tensión psíquica centrada en una parte
del cuerpo. Es una técnica no-verbal de
curación y sedación, fundamentalmente
emocional y energética, consistente en la
manipulación corporal con propósitos
rehabilitadores, terapéuticos e higiénicos.
TIPOS DE MASAJES MAS CONOCIDOS
Masaje Sueco: Su creador, Per Henrik Ling,
es algo así como el "padre" del masaje
actual, al haber resumido y dado forma
racional a esta técnica. Combina el
ejercicio, la manipulación corporal y el
sauna. Es fundamentalmente estimulador y
vigorizante, por lo que es ampliamente usado
en el deporte.
Masaje Sensitivo: También llamado, por su
origen, masaje californiano, masaje Esalen o
masaje relajador. Aunque inicialmente no
tiene objetivos médicos o fisioterapéuticos,
se propone el bienestar general del
paciente, promoviendo su relajación a través
del tacto y la conciencia sensorial,
haciendo más fluida la circulación y
relación entre las diversas partes del
cuerpo. Se utiliza como método en sí mismo o
como complemento de todo tipo de
tratamientos que busquen elevar la calidad
de vida del paciente, tales como la
psicoterapia, tratamientos naturistas,
terapias corporales, yoga, etc. Está
contraindicado, en cambio, en estados
febriles o inflamatorios, erupciones
cutáneas, varices, tumores o inflamaciones
localizadas.
Masaje Terapéutico:
También llamado QUIROMASAJE, está orientado
a tratar de forma más localizada y profunda
algún tipo de bloqueo físico o
psicosomático. De acuerdo con ello el masaje
terapéutico puede ser general o local,
actuando de forma directa sobre un músculo,
un órgano o una dolencia específica como una
isquemia o una lumbalgia. Según los casos,
se complementa con otras técnicas como la
hidroterapia, en forma de ducha escocesa,
sauna y fomentos.
Shiatsu:
Es una forma de manipulación corporal
desarrollada en Japón que combina muchos de
los beneficios del masaje y la acupuntura.
Significa "la presión de los dedos", aunque
también se realiza con otras partes de la
mano y el cuerpo como los codos y las
rodillas. Su propósito esencial es el
reequilibrio de la vitalidad y energía
general. Se diferencia del masaje en general
en que mientras éste trabaja los músculos,
ligamentos y tendones, el shiatsu se
concentra en puntos de presión llamados
"tsubos", con el fin de equilibrar la
energía vital ("qi") que circula por los
meridianos corporales especificados en la
acupuntura china. Cada meridiano se
relaciona con un órgano o función
psicofísica, y los "tsubos" son puntos en
los que se puede tomar contacto con la
energía circulante "qi". Además, esta
técnica se relaciona con toda la concepción
oriental de la salud como el equilibrio del
yin y el yang, la influencia de los
elementos (agua, tierra, fuego, metal,
aire), el equilibrio postural, la dieta y la
respiración. Al prestar atención a todas las
relaciones psicofísicas, el shiatsu no sólo
trata los efectos de una enfermedad, sino
también sus causas. Por ello, un practicante
de shiatsu deberá tener conocimientos de la
teoría médica oriental, así como de la
manera de realizar un diagnóstico físico y
emocional del paciente. El shiatsu trata un
amplio número de afecciones, incluyendo
dolores de cabeza, migrañas, afecciones
respiratorias, sinusitis, catarros,
desórdenes digestivos e intestinales,
trastornos circulatorios, reuma y artritis.
Es especialmente efectivo para el estrés, la
ansiedad y afecciones relacionadas con el
insomnio. En el caso de personas
seropositivas, además de actuar sobre
problemas específicos o localizados en
órganos o funciones, el shiatsu se emplea
como una herramienta para aliviar los
efectos de los fármacos o la quimioterapia.
Masaje Podal o Reflexoterapia:
También llamada Terapia zonal o Reflexología,
es una técnica de manipulación que consiste
en la presión sobre puntos concretos de los
pies. Se cree que la estimulación de estos
puntos moviliza los mecanismos del cuerpo
para conseguir su propia sanación. Según
esta teoría, diferentes partes del cuerpo
están relacionadas por flujos de energía, de
tal modo que zonas u órganos distantes
pueden ser influidos por la presión o masaje
en la zona refleja correspondiente. Estas
zonas son diez y se distribuyen de forma
vertical, a partir de los pies y las manos
hacia la cabeza. La enfermedad o dolor en
una zona tiene su correspondencia en
determinado sector de un pie o en ambos. Los
órganos que mejor se reflejan en esta
especie de "mapa" son los que tienen una
mayor inervación sensitiva, como la piel, el
aparato urogenital, el tubo digestivo, la
columna, etc., así como los que cuando se
inflaman son muy dolorosos, como los
dientes, los oídos y las articulaciones.
Estas zonas reflejas sólo se manifiestan
cuando existe una disfunción o dolor,
llegando incluso, en casos graves, a
sentirse dolor. El tratamiento es suave,
relajante y calmante, y aunque vaya
acompañado de dolor en la zona tratada, le
sucede una sensación de comodidad. En
algunas ocasiones puede provocar efectos
como sudor, frío, calor o temblores,
circunstancia que debe ser conocida por el
reflexólogo, ya que puede tratarse de una
sobre-estimulación. Algunos efectos
secundarios se pueden manifestar en días
posteriores al inicio del tratamiento; éstos
consisten en diarreas, sudores, mucosidades
nasales e incremento de la orina. Esto se
debe, en principio, a que aumenta la
eliminación de toxinas. El efecto calmante
de la reflexología lo hacen apto para
reducir el estrés. También los pacientes con
insomnio responden bien con la reflexología.
Cuando se trata de incidir en las funciones
inmunitarias, el tratamiento se concentra en
el sistema linfático y endocrino, la
glándula pituitaria, el hígado, el bazo, la
válvula ileocecal y los riñones. Los
pacientes que sigan un tratamiento por PCP
pueden tener una sobre-reacción consistente
en una eliminación excesiva a través de las
mucosas, por lo que hay que tener cuidado.
Como otras terapias de manipulación, la
reflexología combina bien con la acupuntura.
El tratamiento "a distancia" o reflejo no se
centra exclusivamente en los pies. Hay otras
zonas reflejas localizadas en las manos, la
oreja (auriculopuntura) y las fosas nasales
(reflexoterapia endonasal).
Osteopatía:
Es una terapia manual que busca corregir las
disfunciones estructurales del cuerpo y los
problemas de salud resultantes de las
mismas, a través del trabajo sobre el
sistema muscular y óseo. La osteopatía,
pues, trata problemas estructurales y
mecánicos (relacionados con huesos,
articulaciones, músculos, ligamentos y
tejidos blandos de apoyo) y pretende
restablecer, mediante presión y articulación
manual, el funcionamiento del sistema
locomotor. Al ser una terapia holística, ya
que busca el tratamiento de la persona en su
totalidad y no sólo de los síntomas,
mantiene la creencia de que el cuerpo tiene
más posibilidades de funcionar bien si su
estructura mecánica funciona correctamente.
De igual modo, si ese equilibrio se ve
afectado, se verá mermada su capacidad de
autosanación. Los osteópatas, pues,
manifiestan que sus tratamientos mejoran,
además, el funcionamiento del sistema
nervioso, la circulación y el drenaje
linfático. Puesto que todas las partes se
relacionan e influyen mutuamente, el
osteópata tiene en cuenta no sólo el área
afectada sino zonas distantes que se
relacionan con la misma. El examen es muy
detallado y típico de esta técnica, ya que
el terapeuta mueve los mismos con ayuda de
sus brazos y piernas. La manipulación
requiere el uso de un mínimo de fuerza, por
lo que está contraindicada si el paciente
presenta osteoporosis, huesos débiles o
articulaciones inflamadas, y también en
casos de artritis reumática de origen
autoinmunitario y en los primeros meses de
embarazo. Tampoco resulta conveniente
combinarla con otras terapias de
manipulación (fisioterapia o quiromasaje),
en especial ante cuadros de debilidad
generalizada como en el caso de pacientes
con SIDA. Una variante practicada por estos
terapeutas es la osteopatía craneal, que
consiste en el trabajo sobre el impulso
rítimico craneal de la circulación
cerebroespinal. Como este ritmo es más
perceptible en el cráneo y en el hueso
sacro, la manipulación suave de estas zonas
tiene un efecto bombeante, relajador y de
activación de la vitalidad corporal. En
cuanto al tratamiento de problemas
específicos de personas seropositivas, la
osteopatía juega un papel importante en la
disminución del estrés. La osteopatía
craneal obtiene resultados en el tratamiento
de la depresión, la ansiedad y el insomnio.
Asimismo es útil para los dolores
recurrentes en el pecho o cuello, problemas
de respiración o deglución, trastornos
digestivos y nerviosos. Es normal que a poco
de iniciado un tratamiento se produzcan
"crisis de curación", consistentes en
congestión nasal, fiebres, o inflamación de
glándulas. En las mujeres puede aumentarse
la cantidad de flujo menstrual. En
comparación con otros países de la CEE, la
osteopatía no está relativamente divulgada
en España.
Quiropráctica:
Es otra terapia de manipulación destinada a
corregir problemas relacionados con las
articulaciones, especialmente de la columna.
Basándose en la relación entre los impulsos
nerviosos con los huesos y músculos, la
quiropraxia sostiene que cualquier
desplazamiento óseo que dificulte la
capacidad conductora de los nervios
provocará inevitablemente un desequilibrio
que se manifiesta como enfermedad. La misma
dependerá del tipo de hueso desplazado, el
nervio que resulte afectado y su zona de
influencia, el tipo de presión ejercida por
el hueso y el estado psicofísico general del
paciente. Los desajustes óseos pueden
derivarse de problemas crónicos, en especial
los relacionados con la postura, o por
traumatismos. También intervienen otros
factores como ciertos fármacos, drogas,
sustancias tóxicas, nutrición deficiente o
estrés. Mediante la manipulación corporal,
el quiropráctico trata de volver el hueso a
su lugar habitual, provocando el desbloqueo
y restableciendo el impulso nervioso normal.
Por la cantidad de ramificaciones nerviosas
que nacen en la médula espinal, esta terapia
se centra principalmente en la columna
vertebral, aunque su acción puede abarcar
cualquier parte del cuerpo. Entre las
enfermedades que se pueden tratar con
quiropráctica citamos: dolores de espalda,
subluxación vertebral, lumbago, desviaciones
de columna, neuralgias, neuritis,
torceduras, dolores articulares, hernia o
pinzamiento de disco intervertebral,
artritis, reumatismo, migrañas, esofagitis,
gastritis y dolores de pecho. Como ya quedó
claro en el artículo anterior, la
quiropraxia difiere de la osteopatía en que
se basa más en la velocidad que en la
fuerza. Los movimientos son rápidos y se
emplea un mínimo de fuerza para no causar un
efecto traumático, y aunque no existe un
ajuste específico para cada problema, el
terapeuta dirige su fuerza casi del mismo
modo como lo harían los músculos al buscar
la reubicación del hueso desplazado.